En una escena de la película Fight Club, el protagonista de la historia, de quien nunca sabemos su nombre y que suponemos que se llama como su alter ego, Tyler Durden, encara a su malhumorado y demandante jefe.

Ya para ese momento, el personaje ha dejado de ser patético y rutinario, es lo opuesto a lo que era antes, es casi Tyler Durden: anárquico, nihilista, caótico. De manera que golpearse hasta sangrar frente a su jefe le importa un bledo. Al final, obtiene lo que quiere: una jugosa “liquidación” (con mobiliaria incluida) para patrocinar la etapa siguiente del Club de la pela.

No son pocos los trabajadores que han figurado una situación parecida a la de dicha película. ¿Por qué no inculpar al tiránico patrón que, de tanto explotar y maltratar a sus empleados, se lo tiene bien merecido? Así como se ve en Fight Club no es posible, la Ley Federal del Trabajo exonera al patrón (ver Art. 488). Sin embargo, esta ley, como todas, tiene sus escollos.

Puedes leer este articulo completo en este enlace en el blog del portal de empleo ESPACIO LABORAL dado clic en el siguiente enlace Los abusos que puedes estar cometiendo en el trabajo

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