Ser exitoso, ¿quién no? Estar en la cima de la montaña, tener el sueldo que todos quieren, viajar por el mundo para retratar cada instante, poseer el conocimiento que nadie tiene… Poderlo todo: volver cualquier cosa oro como un rey Midas, o realizar cualquier deseo con una lámpara maravillosa. Eso queremos, y tenerlo a la voz de ya, sin que cueste luchar por ello. Nacer o despertar siendo un número uno, ¿quién no?

Y fracasar… ¿nadie?  No, no señor. Nadie, y punto y aparte. Que de eso no se hable. Que sea un secreto. Pero… existe y pasa. Fracasar: caer y caer, mil veces caer para luego levantarse; perderlo todo y empezar de nuevo; pedir prestado para salir de un atolladero financiero; dar la mejor cara con el estómago vacío. ¿Nadie? ¿Nadie quiere levantar la mano?

Es mejor decir que el exitoso siempre fue exitoso. Hacerlo un mito. Que se edite su cotidianidad porque aburre. ¿Decir que el exitoso fracasó? Sí, claro, un poco. Pero hay que transmitir que “siempre salió adelante”, que nunca estuvo en el fracaso por mucho tiempo, eso nadie quiere escucharlo. El exitoso es lo que es porque tiene sus cómplices, y él a veces ni lo sabe: ya sólo se encarga de proyectar sus actos, de contar el mito.

¿Y el fracasado en qué lugar queda? En el último, en las sombras, allá hay mucho espacio para él y para los otros que son del mismo estilo. Pero… ayer uno salió de dónde estaba y va a escalar una montaña. Que lo haga, caerá de nuevo. Pero no cayó: llegó. ¡Qué maravilla! Pero aún no es exitoso, que siga intentando. Los perdedores siempre vuelven a lo mismo. Ignórenlos.

Y hoy quien era un fracasado por fin llegó al club de los que lo tienen todo.

¡Fascinante! Uno más para el panteón. Que lo idolatren, que le escriban un libro, que lo entrevisten, que se sepa todo de él, excepto que por largo rato estuvo en el lodazal de la incertidumbre; la persona que quiera conocer eso, que lo averigüe, bien invertirá su tiempo… sabe bien lo que le espera. Al fin y al cabo, pocos son los que llegan a ser alguien en la vida.

Ser exitoso, ¿quién no? Soñar está permitido.

¿Y fracasar, nadie? ¿Nadie va por ese camino que lo lleva al éxito?

Editor: Francisco Gonzalez Delgado

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