Es cierto: cuando estamos en búsqueda de empleo nosotros mismos nos generamos filtros. Como “casi siempre” nos damos cuenta de nuestros errores más tarde que temprano, una vez llegando a casa con las manos vacías o con la bandeja del correo electrónico en ceros, elegimos un culpable inmediato, un chivo expiatorio que nos exonere de nuestras irresponsabilidades: el (cotizado) reclutador, el (maldito) tráfico, el (inútil) metro o la (estúpida) alarma del reloj que no sonó.

Hacerse de un trabajo es de por sí una tarea engorrosa que parece casi un trámite burocrático: mandar correo para solicitar una entrevista, quedar al pendiente del correo de respuesta, ir a las instalaciones de la empresa, esperar a ser atendido ─con suerte en una hora─, ser entrevistado, realizar pruebas, volver a la sala de espera a recibir indicaciones, quedar otra vez al pendiente del correo de respuesta para asistir a una segunda entrevista, y así en lo sucesivo hasta obtener un sí o un no.

Burlar ese circuito es inevitable. En cambio, de lo que sí es posible librarse es de los filtros que mencioné en un principio. ¿Y cuáles son? Bien, revisemos:

  1. No seguir las instrucciones de la oferta de empleo. Muy común: te pasas por el arco del triunfo lo descrito en la vacante y envías tu CV al primer correo que encuentras. ¡Tache! Lee con atención lo que ahí aparece, ya que siempre hay pasos a seguir o requisitos indispensables para conseguir el primer contacto con la empresa.
  1. Nunca adaptas tu CV a la vacante. Es decir, sólo tienes una versión de tu currículo que te encargas de enviar cuando estás buscando empleo. Es necesario que adaptes tu documento si lo que quieres es evitarte el largo viaje del desempleado.
  1. Tu CV excede las dos cuartillas y no tiene algo recordable. ¿Otra vez el currículum? Así es, pues debes saber que es como tu visa para tener una entrevista. Ahora bien, tu documento debe ser de una o dos hojas, un reclutador no invertirá su tiempo en alguien que no sabe resumir su vida, ni tampoco lo hará si el candidato no tiene un pizca de originalidad en su CV, o sea, que éste tenga diseño, colores o una acertada elección tipográfica. ¡Impresiona con el detalle!
  1. Contratiempos. Tú sabes cuáles son y cómo los debes evitar. Organiza tus asuntos pendientes con antelación y levántate temprano, con eso tienes.
  1. Falta de motivación. Si algo no te empuja a ir conseguir empleo, no lo hagas, aunque el sueldo sea atractivo y quede cerca de tu domicilio. Los bajones de autoestima suceden siempre durante la búsqueda de empleo, de manera que si un día te levantas con pocos deseos conseguir trabajo, quédate en casa, ¡se vale! Ir a una entrevista sin algo que te mueva, se nota de inmediato, y eso da malos resultados.

 

Editor: Francisco Gonzalez Delgado

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