La calidad del espacio en el que se desarrolla la actividad diaria de las personas es uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de valorar su bienestar. Si esta aseveración es llevada al espacio de trabajo, en el cual el trabajador medio está cuarenta horas semanales, obtenemos una idea aproximada del impacto que puede tener en su salud y por tanto en la productividad.

Demasiado a menudo ocurre que no se presta suficiente atención al mantenimiento de unas condiciones aceptables de calidad ambiental, aun cuando, y siguiendo el sentido común, todo trabajador debería desarrollar su actividad en las mejores condiciones físicas y mentales posibles.

Un espacio deficiente que no reúna las características adecuadas por su dimensión, por su forma o por su ambiente afectará de forma negativa a aquellas personas que lo frecuenten. Entre las afecciones más habituales se encuentran las referidas a problemas posturales, recogidas bajo el término médico “trastornos musculoesqueléticos” también conocido bajo sus siglas TME. No obstante, la mente también sufre por las consecuencias de una mala gestión o diseño del espacio laboral, ya que éstas pueden desencadenar estrés, migrañas o falta de concentración.

Para el diseño, análisis y valoración de la calidad de los espacios de trabajo es preciso recurrir al uso de la ergonomía, ciencia del diseño para la interacción entre el hombre, las máquinas y los entornos laborales.

La ergononomía se basa en el estudio de los parámetros geométricos y ambientales dentro de los cuales el cuerpo humano puede operar, implica por tanto la modificación del espacio de trabajo según parámetros antropométricos. Es decir, aquellas medidas que se infieren directamente del cuerpo humano atendiendo tanto a las posiciones estáticas más confortables como a los movimientos más naturales.

La necesidad de la aplicación de los principios de la ergonomía para la mejora de los entornos laborales y la gravedad para el rendimiento que su carencia puedan ocasionar, así como su influencia sobre la salud, han hecho que sea un tema recurrentemente legislado en la mayoría de los países desarrollados.

Condiciones generales de seguridad en los lugares de trabajo

Este apartado que da forma y dimensiones a los imperativos dispuestos en el articulado realiza una exposición exhaustiva de las condiciones que deben cumplir todos los elementos que puedan formar parte de un entorno laboral:

  1. Seguridad estructural.
  2. Espacios de trabajo y zonas peligrosas.
  3. Suelos, aberturas y desniveles, y barandillas.
  4. Tabiques, ventanas y vanos.
  5. Vías de circulación.
  6. Puertas y portones.
  7. Rampas, escaleras fijas y de servicio.
  8. Escalas fijas.
  9. Las escaleras de mano.
  10. Vías y salidas de evacuación.
  11. Condiciones de protección contra incendios.
  12. Instalación eléctrica.
  13. Minusválidos.

Editor: Francisco Gonzalez Delgado

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