Un día te levantas y todo empieza a ser más pesado. Ya no tienes ganas de bañarte para llegar a trabajar, ya no soportas a tu jefe, odias el olor de los muebles de la oficina, no toleras la plática de tus compañeros y tu único propósito en la vida es llegar a la quincena para recibir tu sueldo y pagar las deudas. Es obvio que ya no eres feliz en tu trabajo.

Si ese momento te llegó o sientes que te diriges a él, es momento de ver qué está pasando en tu vida y tomar las medidas necesarias para cambiarlo. Porque no, sentirse así no es normal.

1. Cambia de rumbo | ¿Estás donde debes estar?

Ubica el lugar donde estás parado. ¿Cómo llegaste ahí? ¿Fue producto de tus decisiones o te dejaste llevar por la corriente? ¿Tomaste el trabajo por necesidad?

¿Tienes las respuestas? Ahora dime, ¿dónde te gustaría estar? El gran Jim Rohn bien lo dijo: “Si no te gustan cómo son las cosas, cámbialas. No eres un árbol”.

Tomar una decisión como renunciar a tu trabajo para seguir tu pasión no es nada fácil, pero debes tener en mente que, si no te ayudará a alcanzar esa meta que tanto anhelas, entonces es inútil seguir ahí. Al final, la vida es como el ajedrez; a veces debes perder algunas piezas para lograr la jugada que buscas.

2. No escuches a los demás | No te compares

En la vida abundan las comparaciones. La gente te dirá “Fulano hizo eso y le fue mal” o “Zutano dijo que podía y no pudo”.

La realidad es que tú no eres Fulano ni Zutano. Y ellos tampoco son tú. El único dueño de tu vida eres tú. Así que haz oídos sordos y guíate sólo por lo que te inspire a seguir.

 3. Toma la decisión | Nunca es tarde para empezar

Solo tú sabes qué es lo que quieres o necesitas. Tal como pasa en algunas relaciones de pareja, en la cuestión laboral también llega el momento crucial de elegir si salvas la situación o sería mejor abandonarla por tu bien.

Ten en mente que nunca es tarde para empezar. Hay una enorme lista de personajes famosísimos que empezaron sus carreras de éxito “muy tarde”: Ray Kroc (McDonald’s), Stan Lee (Marvel), Harlands Sanders (Kentucky Fried Chiken) y el mismísimo Samuel L. Jackson (actor).

¡Imagina las miles de historias de ciudadanos comunes y corrientes que triunfan al darle un giro a sus carreras! Es cuestión de decir “sí quiero”.

¡Puedes recuperar el rumbo y volver a ser feliz en tu trabajo!

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